Wednesday, 21 June 2017

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MENSAJE POSTDATA A MI HIJO

Hola, mi amor,

en primera, es maravilloso poder llamarte mi amor, y verte y sentirte en cada abrazo, real. Te escribo estás líneas a ya 10 meses de que naciste y después de 19 meses de tu existencia, y no sé cuantificar los años en los cuales simplemente te veía en mi Mente, en mis sueños.

Jamás había pensado que sería bendecido con tu existencia física, llegó un momento en el cual pensé que tendría nietos, y no hijos, porque pensaba erradamente y me sentía atrapado por el concepto común y corriente del tiempo.

Solamente te puedo decir, que no paraba de llorar al tenerte en mis brazos cuando naciste. Te colocaron en mi pecho desnudo y sentí tu piel, sentí la realidad de tu existencia de forma tan profunda, que un cóctel de emociones inundo todo mi cuerpo y mi ser, tanto por la felicidad como el éxtasis total que sentía, como por el amor incondicional y la ternura que sentí en ese momento por un ser espiritual, divino, que llega a nuestra vida para experimentar su divinidad a través de la humanidad, me concebí y acepté como Dios, con ese poder creador Universal, y todo ello me hizo desbordar todas estas sensaciones en llanto imparable, en lágrimas que me hacían sentir expansivo, conectado al Universo completamente. No podía parar de llorar y abrazarte. No podía parar de llorar y agradecerte a ti y a Dios, por elegirme a mí, y a tu mami para venir a este mundo, el camino de vuelta al hogar. Las lágrimas no cesaban pues la felicidad era inmensa y no podía parar, porque comprendí que la Felicidad jamás cesa de ser y estar ahí para nosotros elegirla.

Habías llorado inmediatamente te separaron de tu mami, un llanto que jamás había oído en mi vida, pero que me recordó mi propia experiencia de nacimiento. Lloramos por separarnos de Dios, o por la idea de separación, pues siempre estamos unidos y está velando por nosotros, cuidándonos. Por eso entendí la naturaleza de Dios a través de ti, de esta experiencia de verte. Dios es como yo, que te veo y te veía desde entonces cuando naciste, como el ser más hermoso en mi vida, y decidí que mi misión era amarte, sencillamente así, y cuidarte siempre, aún cuando eres un ser independiente. Comprendí el amor que Dios tiene por nosotros, y la confianza que debemos tener en nuestra vida, llena de su presencia que es la nuestra. Dejaste de llorar unos segundos despúes de que te colocarnos en mi pecho,tanto tú y yo desnudos, piel a piel, y yo sintiendo mi propio corazón latir, sentía que se me salía de tanto latir y expandirse, hincharse de tanto amor por ti, y por tu mami, por haber visto  presenciado su dolor al parir,e inmediatamente ver en sus ojos y su mirada como ese mismo dolor, en un Instante, mágico, desaparecía simplemente. Desapareció, tan solo al verte aparecer ya ante sus ojos.

Es decir, hijo mío amado, que lo que vivimos fueron puros milagros, y siempre ha sido así, sólo que tu llegada a nuestras vidas nos hace darnos cuenta del milagro divino de vida tan grande que tenemos, y con el que siempre contamos.

A lo largo de los primeros días, después de tu llegada, no te miento, fue difícil adaptarnos a esta nueva realidad, deseada, por supuesto, porque siempre deseamos tenerte a nuestro lado, es difícil hacerte a la idea de que cuidas de un nuevo ser y que depende de ti, de tu amor el que desee permanecer en este mundo, y experimente el Amor total de Dios a través de nosotros. Me dio miedo y hubo veces en que me exasperé y no supe cómo lidiar con mi sentimiento y te gritaba, o te sacudía a veces cuando no parabas de llorar. Te pido me perdones por eso. Y decirte que nunca fuiste tú el responsable de mi exasperación, sino fui yo, que no comprendía y no confié totalmente en Dios, en mí, para ser capaz de cuidarte. Tú siempre has sido la Luz de Dios, una bendición maravillosa en mi vida, y comprendí a tiempo que tu experiencia del mundo dependía en principio de lo que yo te demostrara al inicio, así que decidí mostrarte solamente amor, atención y dedicación completa, aún con nuestro trabajo y nuestros objetivos personales, tú eres lo más importante para nosotros. y ahora , también tu hermano, el 4°, pues a pesar de que no se lo habíamos dicho a nadie más, tú ya estás enterado de que hemos concebido otra vez, y nos vienen más bendiciones. Quiere decir que estamos haciendo bien las cosas y que Dios nos percibe merecedores de lo mejor, y que nosotros estamos abriendo esos portales de bendiciones y abundancia plena en nuestras vidas.

Esta carta que te escribo, te la escribo sólo a ti, el primer hijo de mi vida. Luz de Dios que me ilumina y me compromete a ser siempre mejor, pues tu harás e imitarás hasta cierto punto, lo que yo haga o deje de hacer. Siento dentro de mí la confianza plena que vienes a enriquecer este maravilloso mundo y que Dios, como tu guía, y mi guía, siempre, nos llevará a todos a elevarnos más y más y llevarnos más hacia arriba.

Cada vez que te veo, hijo hermoso, veo a Dios marchando entre todos los seres espirituales. y sonriéndome, y se siente el cielo aquí. Te agradezco habernos elegido para ser tus primeros guías, y te realices divinamente en el mundo.Mil gracias siempre por todo lo que me enseñas, soy en realidad yo, tu alumno.

Este ya es un segundo mensaje para ti, y sé que habrá más, pues viviremos juntos muchas aventuras maravillosas y siempre en servicio a la humanidad para despertarnos, y en humildad y siempre enDiosados. Bendito eres y seas siempre.

José Cruz Carranza Castorena